
El bullying o acoso escolar ha existido siempre, la diferencia es que hoy el bullying es más intenso, los matices sexuales intervienen más pronto y el fenómeno en general ofrece más peligro debido a una creciente brutalidad social e insensibilización ante la violencia.
Para que se de acoso han de cumplirse tres criterios: (1) Los actos negativos contra el chico son reiterados y sistemáticos. (2) debe existir un desequilibrio entre el niño que instiga el acoso y el blanco del mismo. (3) Como resultado del episodio de acoso, se produce un contraste de sentimientos, entre el que induce el abuso y su víctima.
Una postura muy extendida es la mirar hacia otro lado. Cuando preguntamos con qué frecuencia interviene el personal docente en las situaciones de acoso, los alumnos contestaron que en un 25%. Al plantearles la misma pregunta a los enseñantes, ellos aseguran que intervienen siempre. Es trágico, pero muchos estudiantes no creen que interviniese nadie, ni sus padres ni la autoridad escolar, en caso de que tuviesen algún problema de acoso.
Para comprender que se trata de un fenómeno serio, hay que disipar algunos mitos. El acoso escolar puede ser verbal, o relacional. El intimidador se siente superior a la víctima y no quiere resolver nada, sino mantener una posición dominante. Las chicas tambien pueden realizan conductas de intimidación. Las consecuencias de los abusos pueden durar toda la vida si no reciben la ayuda debida. Además, un porcentaje alto de adolescentes agresores acaban cometiendo delitos. Soportar el acoso no sirve para que el niño construya una autoimagen más fuerte, sino todo lo contrario, no contribuyen a la evolución del joven hacia la actividad adulta.
Estudios han demostrado cómo los compañeros de la misma edad tienen una gran influencia en la formación de la personalidad del niño. Tanto la víctima como el agresor pueden sufrir secuelas importantes, que afectan a la seguridaden sí mismos, al modo de evaluarse, y a su interacción social.
Cómo saber si nuestro hijo está siendo acosado.
Para que se de acoso han de cumplirse tres criterios: (1) Los actos negativos contra el chico son reiterados y sistemáticos. (2) debe existir un desequilibrio entre el niño que instiga el acoso y el blanco del mismo. (3) Como resultado del episodio de acoso, se produce un contraste de sentimientos, entre el que induce el abuso y su víctima.
Una postura muy extendida es la mirar hacia otro lado. Cuando preguntamos con qué frecuencia interviene el personal docente en las situaciones de acoso, los alumnos contestaron que en un 25%. Al plantearles la misma pregunta a los enseñantes, ellos aseguran que intervienen siempre. Es trágico, pero muchos estudiantes no creen que interviniese nadie, ni sus padres ni la autoridad escolar, en caso de que tuviesen algún problema de acoso.
Para comprender que se trata de un fenómeno serio, hay que disipar algunos mitos. El acoso escolar puede ser verbal, o relacional. El intimidador se siente superior a la víctima y no quiere resolver nada, sino mantener una posición dominante. Las chicas tambien pueden realizan conductas de intimidación. Las consecuencias de los abusos pueden durar toda la vida si no reciben la ayuda debida. Además, un porcentaje alto de adolescentes agresores acaban cometiendo delitos. Soportar el acoso no sirve para que el niño construya una autoimagen más fuerte, sino todo lo contrario, no contribuyen a la evolución del joven hacia la actividad adulta.
Estudios han demostrado cómo los compañeros de la misma edad tienen una gran influencia en la formación de la personalidad del niño. Tanto la víctima como el agresor pueden sufrir secuelas importantes, que afectan a la seguridaden sí mismos, al modo de evaluarse, y a su interacción social.
Cómo saber si nuestro hijo está siendo acosado.
A continuación presentamos algunas señales:
1.- Cualquier cambio súbito del comportamiento normal
2.- No quiere asistir a clase ni participar en las actividaes escolares, donde también acuden sus compañeros.
3.- Caída inexplicable de los resultados escolares.
4.- Roturas en la ropa, prendas desgararadas.
5.- Dolores de cabeza, estómago u otras indisposiciones inexplicables.
6.- Interrupciones frecuente del sueño, dormir más horas de lo normal u otros cambios enlas pautas del sueño.
7.- Procura evitar a sus compañeros de edad así como los actos sociales de la escuela.
8.- No va al comedor, no sale al patio del colegio.
9.- Evita las actividades del tiempo libre, como excursiones, etc., donde pueda encontrar a compañeros e la escuela.
10.- Súbito interés por actividades que antes le gustaban.
11.- Aspecto triste y deprimido.
12.- Se niega a ir o volver sólo desde casa a la escuela.
13.- No quiere hablar de lo que pasa en la escuela.
Cómo hablar del acoso escolar con nuestro hijo.
Lo que necesita más el niño es que se lo escuche con respeto, no que nos precipitemos a resolver el problema. El niño necesita saber que hay medios eficaces y no violentos para enfrentarse al acoso, y que nosotros vamos a transmitirle esas destrezas. En la medida que el acoso perpetrado por los compañeros afecta al sentido de la propia valía, es posible que el niño prefiera ocultar que está siendo blanco del acoso. Sobre todo, si ha de temer que el adulto empeore la situación exigiendo explicaciones al abusador o a los padres de éste. Los padres han de cuidar de no transmitir al niño el mensaje de que él no es capaz de resolver sus asuntos. No hay que hacer habitualmente por el niño cosas que él podría hacer solo. Hay que (1) Hablarles con calma, (2) Apoyar y aceptar los sentimientos de los niños. (3) Ayudarlo a determinar posibles soluciones.
Enseñando al niño cómo oponerse sin riesgo al acoso
La asertividad es necesaria. Actuar con asertividad es sencillamente decirle al otro con exatitud lo que uno quiere. Muchos niños sólo conocen dos respuestas: pelear o huir. Para todos los niños, por tanto, es importante que aprendan a afirmarse de manera asertiva, ya que ello pone en sus manos los medios para resolver un problema sin tener que pasar enseguida a los extremos de pelear o sufrir vergüenza. La asertividad es una competencia que se puede aprender y practicar en casa, de manera que el niño sepa lo que debe hacer cuando una situación requiera un acto de afirmación frente al instigador del acoso.
Debe aprender cuatro reglas básicas:
1.- Ser concreto, respetuoso y franco
2.-Mantener una distancia física de precaución.
3.- Evitar el contacto físico.
4.- Usar mensajes que apunten al yo.
Es una competencia que aumenta ensayándola o practicándola.
Cómo superar los problemas comunes de los acosados.
Todo niño, con independencia de cuáles sean sus limitaciones físicas, intelectuales o emocionales, tiene derecho a saber que se lo acepta, se lo quiere y se lo valora profundamente. Es necesario implicarse personalmente en la creación de un mundo no violento.
1.- Cualquier cambio súbito del comportamiento normal
2.- No quiere asistir a clase ni participar en las actividaes escolares, donde también acuden sus compañeros.
3.- Caída inexplicable de los resultados escolares.
4.- Roturas en la ropa, prendas desgararadas.
5.- Dolores de cabeza, estómago u otras indisposiciones inexplicables.
6.- Interrupciones frecuente del sueño, dormir más horas de lo normal u otros cambios enlas pautas del sueño.
7.- Procura evitar a sus compañeros de edad así como los actos sociales de la escuela.
8.- No va al comedor, no sale al patio del colegio.
9.- Evita las actividades del tiempo libre, como excursiones, etc., donde pueda encontrar a compañeros e la escuela.
10.- Súbito interés por actividades que antes le gustaban.
11.- Aspecto triste y deprimido.
12.- Se niega a ir o volver sólo desde casa a la escuela.
13.- No quiere hablar de lo que pasa en la escuela.
Cómo hablar del acoso escolar con nuestro hijo.
Lo que necesita más el niño es que se lo escuche con respeto, no que nos precipitemos a resolver el problema. El niño necesita saber que hay medios eficaces y no violentos para enfrentarse al acoso, y que nosotros vamos a transmitirle esas destrezas. En la medida que el acoso perpetrado por los compañeros afecta al sentido de la propia valía, es posible que el niño prefiera ocultar que está siendo blanco del acoso. Sobre todo, si ha de temer que el adulto empeore la situación exigiendo explicaciones al abusador o a los padres de éste. Los padres han de cuidar de no transmitir al niño el mensaje de que él no es capaz de resolver sus asuntos. No hay que hacer habitualmente por el niño cosas que él podría hacer solo. Hay que (1) Hablarles con calma, (2) Apoyar y aceptar los sentimientos de los niños. (3) Ayudarlo a determinar posibles soluciones.
Enseñando al niño cómo oponerse sin riesgo al acoso
La asertividad es necesaria. Actuar con asertividad es sencillamente decirle al otro con exatitud lo que uno quiere. Muchos niños sólo conocen dos respuestas: pelear o huir. Para todos los niños, por tanto, es importante que aprendan a afirmarse de manera asertiva, ya que ello pone en sus manos los medios para resolver un problema sin tener que pasar enseguida a los extremos de pelear o sufrir vergüenza. La asertividad es una competencia que se puede aprender y practicar en casa, de manera que el niño sepa lo que debe hacer cuando una situación requiera un acto de afirmación frente al instigador del acoso.
Debe aprender cuatro reglas básicas:
1.- Ser concreto, respetuoso y franco
2.-Mantener una distancia física de precaución.
3.- Evitar el contacto físico.
4.- Usar mensajes que apunten al yo.
Es una competencia que aumenta ensayándola o practicándola.
Cómo superar los problemas comunes de los acosados.
Todo niño, con independencia de cuáles sean sus limitaciones físicas, intelectuales o emocionales, tiene derecho a saber que se lo acepta, se lo quiere y se lo valora profundamente. Es necesario implicarse personalmente en la creación de un mundo no violento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario