BIENVENIDA

El programa Aprendiendo a Querer nace como una propuesta orientadora para padres, apoderados y profesores en la importante tarea educativa de niños y jóvenes en la función de integrar en sus vidas la información necesaria, los hábitos y habilidades para que sean personas responsables, felices y exitosas.


miércoles, 22 de junio de 2011

Bullying: acoso escolar



El bullying o acoso escolar ha existido siempre, la diferencia es que hoy el bullying es más intenso, los matices sexuales intervienen más pronto y el fenómeno en general ofrece más peligro debido a una creciente brutalidad social e insensibilización ante la violencia.

Para que se de acoso han de cumplirse tres criterios: (1) Los actos negativos contra el chico son reiterados y sistemáticos. (2) debe existir un desequilibrio entre el niño que instiga el acoso y el blanco del mismo. (3) Como resultado del episodio de acoso, se produce un contraste de sentimientos, entre el que induce el abuso y su víctima.

Una postura muy extendida es la mirar hacia otro lado. Cuando preguntamos con qué frecuencia interviene el personal docente en las situaciones de acoso, los alumnos contestaron que en un 25%. Al plantearles la misma pregunta a los enseñantes, ellos aseguran que intervienen siempre. Es trágico, pero muchos estudiantes no creen que interviniese nadie, ni sus padres ni la autoridad escolar, en caso de que tuviesen algún problema de acoso.

Para comprender que se trata de un fenómeno serio, hay que disipar algunos mitos. El acoso escolar puede ser verbal, o relacional. El intimidador se siente superior a la víctima y no quiere resolver nada, sino mantener una posición dominante. Las chicas tambien pueden realizan conductas de intimidación. Las consecuencias de los abusos pueden durar toda la vida si no reciben la ayuda debida. Además, un porcentaje alto de adolescentes agresores acaban cometiendo delitos. Soportar el acoso no sirve para que el niño construya una autoimagen más fuerte, sino todo lo contrario, no contribuyen a la evolución del joven hacia la actividad adulta.

Estudios han demostrado cómo los compañeros de la misma edad tienen una gran influencia en la formación de la personalidad del niño. Tanto la víctima como el agresor pueden sufrir secuelas importantes, que afectan a la seguridaden sí mismos, al modo de evaluarse, y a su interacción social.

Cómo saber si nuestro hijo está siendo acosado.



A continuación presentamos algunas señales:

1.- Cualquier cambio súbito del comportamiento normal
2.- No quiere asistir a clase ni participar en las actividaes escolares, donde también acuden sus compañeros.
3.- Caída inexplicable de los resultados escolares.
4.- Roturas en la ropa, prendas desgararadas.
5.- Dolores de cabeza, estómago u otras indisposiciones inexplicables.
6.- Interrupciones frecuente del sueño, dormir más horas de lo normal u otros cambios enlas pautas del sueño.
7.- Procura evitar a sus compañeros de edad así como los actos sociales de la escuela.
8.- No va al comedor, no sale al patio del colegio.
9.- Evita las actividades del tiempo libre, como excursiones, etc., donde pueda encontrar a compañeros e la escuela.
10.- Súbito interés por actividades que antes le gustaban.
11.- Aspecto triste y deprimido.
12.- Se niega a ir o volver sólo desde casa a la escuela.
13.- No quiere hablar de lo que pasa en la escuela.

Cómo hablar del acoso escolar con nuestro hijo.

Lo que necesita más el niño es que se lo escuche con respeto, no que nos precipitemos a resolver el problema. El niño necesita saber que hay medios eficaces y no violentos para enfrentarse al acoso, y que nosotros vamos a transmitirle esas destrezas. En la medida que el acoso perpetrado por los compañeros afecta al sentido de la propia valía, es posible que el niño prefiera ocultar que está siendo blanco del acoso. Sobre todo, si ha de temer que el adulto empeore la situación exigiendo explicaciones al abusador o a los padres de éste. Los padres han de cuidar de no transmitir al niño el mensaje de que él no es capaz de resolver sus asuntos. No hay que hacer habitualmente por el niño cosas que él podría hacer solo. Hay que (1) Hablarles con calma, (2) Apoyar y aceptar los sentimientos de los niños. (3) Ayudarlo a determinar posibles soluciones.

Enseñando al niño cómo oponerse sin riesgo al acoso

La asertividad es necesaria. Actuar con asertividad es sencillamente decirle al otro con exatitud lo que uno quiere. Muchos niños sólo conocen dos respuestas: pelear o huir. Para todos los niños, por tanto, es importante que aprendan a afirmarse de manera asertiva, ya que ello pone en sus manos los medios para resolver un problema sin tener que pasar enseguida a los extremos de pelear o sufrir vergüenza. La asertividad es una competencia que se puede aprender y practicar en casa, de manera que el niño sepa lo que debe hacer cuando una situación requiera un acto de afirmación frente al instigador del acoso.
Debe aprender cuatro reglas básicas:
1.- Ser concreto, respetuoso y franco
2.-Mantener una distancia física de precaución.
3.- Evitar el contacto físico.
4.- Usar mensajes que apunten al yo.
Es una competencia que aumenta ensayándola o practicándola.

Cómo superar los problemas comunes de los acosados.

Todo niño, con independencia de cuáles sean sus limitaciones físicas, intelectuales o emocionales, tiene derecho a saber que se lo acepta, se lo quiere y se lo valora profundamente. Es necesario implicarse personalmente en la creación de un mundo no violento.

Diez temas clave a hablar antes de casarse para que el matrimonio dure



Son el manejo del dinero, tener hijos, su educación y religión, las tareas domésticas, entre otras.

El que se dedica al hogar y al trabajo, los momentos en soledad y el sexo, otros de los temas.
Montones de parejas deciden lanzarse a compartir la vida sin hablar de temas clave que más tarde pueden llegar a separarlos. Pasada la pasión, hijos, dinero, religión, tal vez se conviertan en motivo de conflictos difíciles de conciliar. De todas maneras, los terapeutas advierten: es pura ilusión suponer que hay pactos rígidos, las parejas más duraderas son aquellas que "negocian" una y otra vez.

Una investigación realizada en Gran Bretaña llegó a la conclusión de que las parejas se casan y son padres sin discutir antes aspectos elementales de su futuro en común. "Las parejas son ciegas respecto de diferencias clave entre ellos. Y no sólo en los primeros y apasionados momentos del romance, sino hasta que esas diferencias se vuelven un problema real y tal vez insuperable", dice Terry Prendergast, director de Marriage Care, una institución británica de beneficencia que ofrece asesoramiento para parejas.

El estudio se basó en entrevistas a más de 500 consejeros, que hicieron una lista con los diez temas que las parejas menos hablan y que son capaces de arruinar una relación si se convierten en puntos de disputa. Se habla de cuestiones como ambiciones laborales y el deseo de vivir o no en el extranjero, pero temas más íntimos como tener hijos y cómo manejar el dinero por lo general no son tratados. La investigación dice que dos tercios de las parejas no analizaron si querían tener hijos. Los otros temas menos tratados: el manejo de las cuentas bancarias y las deudas, la crianza de los hijos en lo que concerniente a la educación y la religión, las tareas domésticas, la cantidad de tiempo que pasará la pareja en sus respectivos trabajos y en el hogar, y cuánto tiempo esperan compartir o estar solos.

"Hay también mucho temor de tratar lo que cada persona considera los malos hábitos de su pareja, como roncar, tener adicciones o conducta irritable -detalla Joe Hannion, consejero de pareja-. Tampoco piensan cómo hablarán sobre temas difíciles y el sexo. Las parejas son bastante ingenuas sobre sus expectativas y no admiten que su compatibilidad con el otro no es total. Pero para que un matrimonio tenga éxito es vital conocer las debilidades y los puntos fuertes desde el principio". Con el amor no basta, decía Beck. "Antes, las parejas se sostenían por la abnegación de la mujer, ahora las relaciones son de mayor igualdad, pero hay cuestiones inevitables como que son dos personas diferentes que vienen de dos 'tribus' diferentes. 'El amor todo lo puede' es un mito", dice Irene Loyácono, directora del Centro de Terapias con Enfoque Familiar.

En plena etapa idílica parece chocante charlar sobre la cuenta bancaria, los domingos familiares o la escuela de los chicos, pero los especialistas explican que eso es lo más conveniente. "Al menos hay que estar convencido de que se comparte una cosmovisión de la vida", dice la psicóloga Beatriz Goldberg, autora del libro "Quiero estar bien en pareja". "Uno piensa que el otro se va a ir acomodando a uno y no es así. No es romántico hablar de dinero o de la familia política, pero más vale hacerlo para no encontrarse con sorpresas. Estamos en un momento en que se vive el día a día y nadie proyecta ni piensa en el futuro, pero hay que hacerlo".

Cristina Castillo, psicóloga del Centro Dos, sostiene que en las parejas, como en todo, el azar y la contingencia existen, "pero no todo hay que dejarlo al azar. Hay cuestiones relacionadas con la identidad y el origen que a la larga se imponen. Un ejemplo es el de las parejas de religión mixta. Mejor aclarar todo desde un comienzo, para evitar inconvenientes". "Antes no se hablaba de nada. Ahora se habla sin parar, pero no de las cosas que importan. A la consulta llegan parejas con problemas que se generaron por temas trascendentes que no se hablaron en el momento indicado", cuenta María Esther del Palma, de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar. Para la psicóloga y sexóloga Diana Resnicoff, si una pareja desea convivir, "debe definir ciertas reglas y saber que van a tener que renegociar todo en las distintas etapas. La clave está en aprender a conversar para ponerse de acuerdo".

"Las parejas se juntan con acuerdos explícitos e implícitos. Algunos se construyen tácitamente con lo que aceptaron y lo que no será puesto a prueba con el tiempo. Y cuando no se logra el acuerdo, hay otros motivos profundos a veces inconscientes que cargan de otro significado lo que se está discutiendo. Tiene que ver con los ideales, los mandatos familiares y la historia de cada uno", explica el psicoanalista Pedro Horvat. También dice: "No hay nada más dinámico que una pareja. Lo importante es que con cada crisis se construyan nuevos pactos. Los pactos insostenibles en el tiempo hay que sustituirlos". En esto hay total acuerdo: es infantil suponer que el otro cambiará por uno, y también creer que será siempre esa misma persona de la que uno se enamoró allá lejos y hace tiempo.

Fuente: Infoval.org